Una receta super nutritiva y deliciosa, apta
para todas las edades.
Para saber más sobre las propiedades de la quinoa y su
versatilidad en la cocina, los invitamos a que visiten este link:
Antes de la preparación, les dejo algunos tips
que a mí me han servido:
- Como la cocción de la quinoa requiere bastante trabajo y tiempo (armarse de paciencia), conviene que cuando cocinemos, lo hagamos en cantidad. Todo lo que hagamos se puede colocar en el freezer ya cocido.
- Las porciones y cantidades de las que hablaremos en la receta son muy aproximadas. La realidad es que me salen mejor “a ojo”. Tener en cuenta que la quinoa cocida aumenta aproximadamente el doble de su volumen en crudo (tal vez un poquito más). La proporción más acertada es: con 1 taza de quinoa cruda se obtienen casi 3 tazas de quinoa cocida.
- La gran mayoría de la quinoa que conseguimos, suele venir mezclada con tallitos, piedritas, etc. Revisarla a ojo y quitar las impurezas antes de preparar.
Lavado y cocción de la quinoa:
Enjuagar bien en agua la quinoa, refregando
con las manos en un colador, hasta que el agua salga limpia y sin espuma. Es
importante realizar el lavado una y otra vez hasta lograrlo, ya que de esta
manera se eliminan las saponinas, una toxina que le da sabor amargo y que puede
ser perjudicial para la salud. Una vez lavada así varias veces, dejar en remojo
durante una hora.
Enjuagar por última vez la quinoa. Colocar en
abundante agua hirviendo (debe estar hirviendo al momento de introducir la
quinoa) durante 5 minutos. Colar y tirar el agua de la cocción. Paralelamente
tener otro recipiente con agua a punto de hervor. Nuevamente colocar la quinoa
en agua hirviendo, esta vez durante 15 minutos a fuego lento y olla tapada, o
hasta que el grano se abra y se vean “rulitos”. Si durante la cocción vemos que
necesita más agua (ojo que puede pegarse fácilmente si no tiene suficiente),
agregarle agua caliente de a poca cantidad. Dejar reposar unos minutos en el
agua con el fuego apagado, colar y dejar a temperatura ambiente.
Proporción: para 1 taza de quinoa, 2 tazas de
agua. La última cocción puede ser en agua con sal, con hierbas o directamente
en caldo.
Preparación de las hamburguesas:
Mezclar en un recipiente grande 2 tazas de
quinoa cocida y a temperatura ambiente, con
3 huevos grandes batidos. Incorporar una cucharadita de sal si gustan y
pueden consumirla (no agregar sal si es para bebés).
Agregar a la mezcla 1 cebolla finamente
picada, 1/3 taza de ciboulette o albahaca picada, 1/3 taza de queso rallado
(puede ser parmesano o gruyere) y 1 diente de ajo bien picado. Si para un bebé
estos sabores son muy fuertes, se puede reemplazar el ajo por un trocito de
pimiento morrón picado, zanahoria picada y quitar el queso. Todo dependerá de a
qué sabores esté acostumbrado su bebé.
Mezclar todo y luego agregar 1 taza de pan
rallado, mezclando nuevamente. Dejar reposar unos minutos para que el pan
rallado absorba algo de la humedad de la preparación. Si hace falta, agregar
más pan rallado, hasta lograr la consistencia deseada.
Armar pequeñas hamburguesas con la mezcla.
Antes de cocinarlas o guardarlas, pasar cada lado de la hamburguesa por pan
rallado.
Para servirlas, sólo hace falta calentar una
cucharadita de aceite de oliva o manteca clarificada en sartén, a fuego medio, y
dorar allí ambos lados de las hamburguesas. Enfriarlas en rejilla.
Pueden comerse frías o calientes. Acompañar con guarnición ligera ya que las hamburguesas son pesaditas (ensalada de vegetales crudos o verduras livianas cocidas como calabaza, zanahoria o espinaca).

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