Mostrando entradas con la etiqueta Crianza con Apego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crianza con Apego. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de octubre de 2013

Semana Internacional de la Crianza en Brazos: “¡Déjate llevar!”

Del 7 al 13 de Octubre, se celebra en muchos países la Semana Internacional de la Crianza en Brazos o Porteo.  Llevar a los bebés en brazos, algo tan antiguo y tan natural como la propia existencia de la raza humana, es hoy algo que debe celebrarse y es justo que también tenga su semana, para ayudar a fomentar esta actividad e informar a los padres que quieren intentarlo.

¿A qué se le dice “porteo”?

Es llevar a nuestros niños en brazos, con o sin ayuda de un portabebés, que puede ser un fular, pañuelo, sling, mei tai o mochila ergonómica. Ahí, al alcance de un beso o a la espalda, acompañando la actividad de mamá o papá. Hoy en día, existen muchas opciones para quienes deciden llevar a sus bebés más cerquita, o no pueden ni quieren gastar una fortuna en un cochecito. Van desde lo más económico a un poco más caro, pero también existe la posibilidad de hacer tu propio portabebés (con un básico conocimiento de costura y si te das maña, claro) o utilizar algún pañuelo o manta que ya tengas. Cientos de tutoriales en youtube te enseñarán la manera de hacerlos y de usarlos.

Beneficios del porteo

Entre los muchos (muchísimos) beneficios que trae, no sólo para el bebé, sino también para quien lo carga, se encuentran los siguientes:

  • Recrea el estado del bebé en el vientre de su madre, lo cual es necesario para el correcto desarrollo del bebé y para favorecer los adecuados niveles de prolactina (lo cual promueve a la lactancia materna) y endorfinas en la madre (esto previene la depresión posparto).
  • Favorece y fortalece el vínculo entre el bebé y sus padres, y da al padre una manera más activa y cercana de participar en la crianza. También contribuye a mejorar el vínculo con otros familiares o cuidadores.
  • Permite a los padres tener las manos libres para trabajar en un escritorio, en la cocina o el jardín, o salir de compras.
  • Le da al bebé la posibilidad de ser parte activa en una caminata, charlas, risas, movimientos y trabajo de sus padres. Los bebés se vuelven más sociables y mejor estimulados.
  • Proporciona a los bebés muy pequeños el estímulo de tacto y movimiento necesarios para el correcto desarrollo neurológico.
  • Permite a los padres dar mejores y más rápidas respuestas a las necesidades del bebé, incrementando la sensibilidad a sus señales.
  • Los bebés que son cargados lloran menos, sonríen más, tienen menos cólicos, menos vómitos o reflujo, y duermen mejor, debido a la sensación de seguridad y cercanía que les brinda el porteo. De este modo, los padres se sienten más competentes y cercanos a sus hijos.
  • Favorece el desarrollo psicomotor del bebé, permitiéndole lograr mejor postura y equilibrio con el constante balanceo.
  • Mejora el ritmo cardíaco, la respiración y la autorregulación de la temperatura en los bebés.
  • Proporciona seguridad emocional, tranquilidad e intimidad al bebé, permitiéndole sentir el olor, los latidos del corazón y los movimientos del cuerpo de quien lo carga. Beneficia así la sensación de bienestar corporal y la construcción de la autoestima. cóctel para sentirse bien, para la autoestima, para sentir el placer global de su cuerpo. Tal y como advierte el psiquiatra Spitz el afecto vital (el contacto físico) es imprescindible para de los bebés, es el alimento que garantiza la supervivencia.
  • Contribuye a tonificar los músculos de la espalda, necesarios para cargar al bebé, y corrige la postura en quien lo lleva.
  • Portear bebés baja los niveles de hormonas de estrés y adrenalina que circulan en el torrente sanguíneo, tanto del bebé como de su cuidador.
  • Beneficia enormemente a los bebés prematuros y reduce significativamente la tasa de mortalidad (Método Canguro. Ver nota y enlaces en http://asiesmama.blogspot.com.ar/2013/09/semana-del-prematuro-2013-primera.html)

Postura correcta para el uso de portabebés

La posición adecuada para portear a los bebés es la conocida como “postura de ranita” (ver en la imagen). Las mochilas comunes que se comercializan hoy en día no permiten esta postura, sino que fácilmente se nota que los bebés van con las piernitas colgando, apoyando todo su peso en los genitales y no permitiendo que su columna se curve de manera natural y fisiológica. Esta postura es perjudicial para el correcto desarrollo de las caderas y puede traerles problemas.
A la derecha: la postura de la ranita, la adecuada para evitar
problemas tales como la displasia de cadera
Por otro lado, es importante destacar que el bebé debe ir mirando siempre al cuerpo de quien lo lleva, sea que lo carguen al frente o a la espalda. Llevar al bebé al frente y mirando hacia adelante está contraindicado, pues fuerza a la columna a curvarse de modo contrario al natural en menores de un año y medio, lo sobre-expone a los estímulos sin darle oportunidad de girarse y buscar refugio en su cuidador, y por último, es muy incómodo para el portador también, ya que modifica la postura natural del cuerpo al llevar peso.
Existen mochilas ergonómicas que sí permiten la adecuada posición (pocas y suelen ser muy caras), hay otras que son semi-ergonómicas (no conviene usarlas más que en contadas ocasiones, por lo cual no rinden el precio que valen) y otras (la gran mayoría de las que se comercializan, mucho más económicas), que es preferible no utilizar, ya que podrían dañar a nuestro bebé y además nuestra espalda.
Sin necesidad de recomendar ninguna marca en particular, comento brevemente mi experiencia personal con el uso de portabebés. Cuando no utilizábamos el huevito del coche para trasladarnos en auto, la llevábamos en brazos, sin ninguna ayuda. Naturalmente, mi bebé comenzó a aumentar de peso y a tener autonomía de su torso y cabeza, con lo cual se fue haciendo más difícil llevarla sólo con los brazos. Desde su nacimiento, teníamos un fular de tela elástica que nos habían regalado, pero hasta que tuvo unos cuantos meses no nos animamos a utilizarlo (¡con lo fácil que lo veo ahora!), así que compramos la mochila más económica y ergonómica que encontramos en el mercado, una que traía la parte del “asiento” expandible para permitir mejor postura de las piernitas, y a la vez sostenía la cabeza en caso de necesidad. Una vez que aprendimos a utilizar ese manojo de correas, broches y cierres, lo usamos poco tiempo. No porque fuera mala, sino porque realmente tardaba muchísimo en colocarme mochila y bebé, había que corregir las medidas de las correas cada vez que nos turnábamos mamá o papá para usarla, y además porque cuando pasó los 9 kilos de peso, se nos incrustaban los broches de la mochila en todo el cuerpo… Ahí comencé a usar más el fular que la mochila. Hoy en día mi niña pesa más de 10,5kg, tiene 14 meses y sin embargo no tengo ningún dolor ni problema al llevarla con el fular, puedo caminar muchas cuadras sin cansarme y alterno entre el modo clásico (para los días más fríos) y el modo bandolera a la cadera (cuando hace más calor).

Fuentes:

Mucha más información:


Cochecito: ¿Sí, no, a veces?

No voy a poner ningún enlace aquí que contraindique el uso del cochecito o silla de paseo, no soy una fanática de nada y tampoco me gusta juzgar a las personas por este tipo de elecciones, ya que a mí tampoco me gusta que lo hagan conmigo. Lo que sí haré es ser honesta. No me arrepiento de haber comprado un cochecito para llevar a mi hija. De lo que sí tal vez me arrepiento es de no haber buscado uno más liviano y económico. Vivo en un tercer piso sin ascensor, sacar a mi hija en cochecito supuso en los primeros meses, bajar y subir las escaleras de a dos, uno llevando el coche y el otro cargando el huevito con la bebé. Salir de paseo con el cochecito requería algo de planificación, más aún considerando que a los 10 minutos de paseo había un 70% de probabilidad de que se largara a llorar y hubiera que levantarla en brazos. Por el momento, como era una pequeñita minúscula, llevarla un gran trecho en brazos no representaba mayor obstáculo… y el que terminaba yendo en el cochecito era el bolso pañalero, que no emitía queja.
Cuando fue lo suficientemente grande como para entrar en la asiento de paseo sin el huevito, el problema más o menos seguía siendo el mismo: la gorda pesaba bastante más y también había que bajar y subir de a dos si queríamos salir con el cochecito. Llevarla en brazos ahora ya no era tan cómodo como antes. Afortunadamente, para ese entonces aprendí a utilizar el fular y compramos la mochila semi-ergonómica, y me liberé del armatoste para cuando estaba sola. Fue un antes y un después. Sobre todo con el uso del fular, ya que cuando me ponía la mochila, tardaba tanto que mi niña se ponía toda molesta por tanta demora y luego el manoseo de ponerla, ajustar las correas y demás… muchas veces terminábamos las dos saliendo un poco de mal humor.
Otro comentario con respecto a los cochecitos – o al menos respecto al mío – es que cuando ya los puedes poner en la silla de paseo común, el niño va mirando hacia delante. Personalmente no he visto desventajas en esta posición, pero hay que tener en cuenta que no lo hemos usado mucho, con lo cual para ella el cambio de perspectiva era toda una novedad y es el día de hoy que va contentísima y disfrutando estar cerca de los pájaros y los perros, que tanto ama. El cochecito, entonces, quedó para las salidas al parque, para llevar en paseos largos en que pudiera dormir una siestita allí, o sentarse un rato y comer algo mientras comemos también los adultos, o para las caminatas por la ciudad en días de calor. Vale aclarar que la llevamos trechos de distancia mediana y luego la sacamos, por ejemplo al llegar al parque, la sentamos en el pasto o la dejamos que camine por ahí a su gusto. Usualmente también llevamos un pañuelo o el fular por si en el camino se molesta, tiene sueño o llora. Me gusta tener la opción del cochecito, para cuando quiero ir a mirar alguna vidriera un ratito, es cómodo… aunque no me gusta llevarla mucho. No me gusta tener que agacharme cuando le quiero decir algo, o tener que parar y atenderla si quiere algo, o no poder ver siquiera hacia dónde está mirando.

Para concluir mi experiencia personal con el porteo de mi hija, quisiera agregar que también amo llevarla en brazos y en el fular, por todo lo que me gusta tener su carita cerca de la mía, poder darle un beso cuando tengo ganas, hablarle y mostrarle todo lo que vemos en la calle, reírnos juntas, ver su carita todo el tiempo, conectarnos y conocernos cada vez más… No querrá ir en brazos toda la vida, y los primeros años pasan tan rápido que apenas nos damos cuenta y ya están en preescolar. Veo el porteo como una maravillosa oportunidad de aprovechar el tiempo en que mi hija cabe en mis brazos. Anímense a llevar a sus hijos más cerca y ¡déjense llevar!

viernes, 23 de agosto de 2013

Construyendo cerebros con mejor comportamiento (Extracto de libro de Dr. Sears)

El cerebro en desarrollo de un bebé se parece a kilómetros de cables enmarañados llamados neuronas. Al final de cada neurona, diminutos filamentos se ramifican para hacer conexiones con otras neuronas, formando caminos. Esta es una de las maneras en que el cerebro desarrolla patrones de asociación: hábitos, y maneras de actuar y pensar; en otras palabras, organización. La crianza con apego crea un equilibrio de comportamiento, que no sólo organiza la fisiología del niño sino también su desarrollo psicológico. En resumen, la crianza con apego ayuda al cerebro en desarrollo a hacer las conexiones adecuadas.
El niño desconectado, sin embargo, se encuentra en riesgo de desarrollar caminos neurológicos desorganizados, especialmente si ese bebé ha nacido equipado con incluso más cantidad de caminos desorganizados que los habituales. Este niño está en riesgo de desarrollar problemas de comportamiento más tarde, como por ejemplo, hiperactividad, distracción e impulsividad – características de una de las cada vez más frecuentes “enfermedades” en la infancia y ahora también en la edad adulta – trastorno de déficit de atención / hiperactividad (ADD – ADHD). El cerebro de una persona crece más en los primeros tres años que en cualquier otro momento en la vida. ¿Puede el nivel de crianza durante esos años de formación afectar la manera en que los caminos de comportamiento en el cerebro se organizan? Nosotros creemos que sí, y también creemos que muy pronto las investigaciones confirmarán que muchos de los problemas de comportamiento que se presentan en la infancia y edad adulta, son en realidad evitables enfermedades en la desorganización temprana.


Fuente: William Sears, M.D., and Martha Sears, R.N.; The Discipline Book. How to have a better-behaved child. From birth to age ten; New York, Little, Brown and Company, Sears Parenting Library, 1995, first edition, p. 33.

Traducción: Mamá Noche

domingo, 14 de julio de 2013

Lo que NO es la Crianza con Apego

La Crianza con Apego no es un nuevo estilo de crianza.
Es una de las maneras más antiguas de cuidar bebés. De hecho, es la manera en que los padres han cuidado a sus bebés durante siglos, hasta que llegaron los consejeros de cuidados infantiles y llevaron a los padres a seguir libros en lugar de seguir a sus bebés. Imagina a tu familia en una isla desierta, con un bebé recién nacido. No hay libros, consejeros, ni familia política a tu alrededor para darte consejos sobre cómo cuidar a tu bebé. Las “B” de la Crianza con Apego* te saldrán naturalmente, como sucede con otras culturas que tienen más siglos de tradición y experiencia en la crianza de niños que lo que tenemos nosotros.

La Crianza con Apego no es crianza indulgente. 
Puede que oigas o tengas dudas sobre el hecho de que ser receptivo a las necesidades de tu bebé puede llegar a malcriar a tu bebé y dejar que te manipule. Es por esto que resaltamos que la crianza con apego es responder apropiadamente a las necesidades de tu bebé, lo cual significa saber cuándo decir “sí” y cuándo decir “no”. Algunas veces, en su celo por dar a sus hijos todo lo que necesitan, a los padres les resulta fácil darles todo lo que ellos piden.
La Crianza con Apego es una cuestión de equilibrio – no ser indulgente o permisivo, sino atento. Ya que tú y tu bebé crecen juntos, desarrollarán el correcto equilibrio entre ser atento sin ser indulgente. De hecho, ser posesivo, o ser una “madre asfixiante” (o padre) es injusto para el niño, fomenta una dependencia del padre inapropiada, e impide que el niño se vuelva normalmente independiente. Por ejemplo, no es necesario responder a los llantos de un bebé de 7 meses tan rápidamente como lo harías con un bebé de 7 días.
A medida que tu bebé crece, te volverás más experto en descifrar sus llantos, por lo cual podrás demorar tu respuesta. Por ejemplo, estás ocupado en la cocina y tu bebé de 7 meses está jugando sentado cerca tuyo, y llora para ser levantado. En lugar de correr a alzar a tu bebé, simplemente registra el llamado de tu bebé y dale señales de que “todo está bien”. Como tú y tu bebé están conectados, tu bebé puede leer tu lenguaje corporal y ver que no estás nerviosa, así le estás dando a tu bebé el mensaje de “no hay problema, bebé, tú puedes manejar esto”. De este modo, estás siendo un facilitador, y debido al apego que tienen eres incluso más capaz de ayudar a tu bebé al demorar la satisfacción y facilitar su paso a la independencia.
Consejo de Apego:
“Es más fácil para mí decirle “no” a mi hijo criado con apego cuando quiere muchas cosas, porque sé que le he dado mucho de mí misma.”

La Crianza con Apego no es crianza permisiva.
Los padres que crían con apego se convierten en una especie de jardineros: no puedes controlar el color de la flor ni el momento del año en que florezca, pero puedes quitar las malezas y podar la planta para que florezca más hermosa. Eso es formar. Los padres que crían con apego se vuelven maestros en formación de comportamiento.

La maternidad con apego no es maternidad de mártir.
No pienses que la Crianza con Apego significa que el bebé tira los hilos de su mamá y ella salta. Debido a la sensibilidad mutua que se da entre los padres y sus hijos criados con apego, los tiempos de respuesta de los padres pueden demorarse gradualmente a medida que la madre permite al bebé mayor descubrir que no necesita la satisfacción instantánea. Sí, darás mucho de ti misma los primeros meses, pero recibirás mucho más en devolución. La Crianza con Apego es la mejor inversión que harás – la mejor inversión a largo plazo que harás, en tu hijo, y en ustedes.
“La madre ¿no se sentirá atada por el cuidado constante del bebé?” Las madres necesitan recesos del bebé. Es por esto que la crianza compartida por el padre y otros cuidadores es importante. Pero con la crianza con apego, en lugar de sentirse atada, la madre se siente unida con su bebé. Madres entrevistadas que crían con apego han descripto así sus sentimientos: “Me siento tan conectada con mi bebé”. “Me siento bien cuando estoy con mi bebé, y mal cuando estamos separados”. “Me siento completa”.
Recuerda además que la crianza con apego, al suavizar el comportamiento de un niño, hace que sea más fácil ir a ciertos lugares con él. No tienes que sentirte atada a tu casa o departamento ni a un estilo de vida que incluya sólo bebés.

La Crianza con Apego no es difícil.
Puede sonar como una gran maratón de dar. Inicialmente hay que dar mucho. Esto es un hecho en la nueva vida de ser padres. Los bebés son receptores, y los padres son dadores. Una de las recompensas de la crianza con apego que experimentarás pronto es la que llamamos “dar mutuo” – cuanto más das a tu bebé, más te devuelve a ti. Así es como comenzarás a disfrutar a tu hijo y te sentirás más competente como padre. Recuerda, tu bebé no es sólo un jugador pasivo en el juego de la paternidad. El niño toma una parte activa en moldear tus actitudes, ayudándote a tomar decisiones sabias mientras te conviertes en un astuto intérprete de bebés.
La Crianza con Apego puede sonar difícil, pero a la larga se trata de la manera más fácil de crianza. Lo que es “difícil” en la crianza es el sentimiento de “no sé lo que mi bebé quiere” o “no logro interpretar a mi bebé”. Si sientes que realmente conoces a tu bebé y le has tomado la mano a la relación, la crianza será más fácil y relajada. Existe un gran confort en sentirse conectado con tu bebé. La crianza con apego es la mejor manera que conocemos de conectarse. Es verdad, este estilo de crianza requiere una enorme cantidad de paciencia y resistencia, pero lo vale. Implementarla en etapas tempranas hace la crianza más fácil, no sólo en la primera infancia sino también en los siguientes años y hasta en la adolescencia. La habilidad para interpretar y responder a tu bebé, lleva a la habilidad de ponerte en los zapatos de tu niño en crecimiento y ver las cosas desde su punto de vista. Cuando realmente conoces a tu hijo, la crianza se vuelve fácil en todas las edades.

La Crianza con Apego no es rígida.
Todo lo contrario, tiene opciones y es muy flexible. Las madres que crían con apego hablan de un fluir entre ellas y su bebé; un flujo de pensamientos y sentimientos que ayudan a una madre a elegir la adecuada entre las múltiples opciones y a elegirla en el momento adecuado, frente a la pregunta diaria “qué hago ahora?”. El par conectado refleja los sentimientos del otro. El bebé se percibe a sí mismo según cómo la madre refleje su valor. Esto es más notable en la habilidad de la madre para ponerse en los zapatos de su hijo e interpretar sus sentimientos durante las decisiones de disciplina.
Un día nuestra hija Lauren de dos años, agarró impulsivamente un cartón de leche del refrigerador y lo derramó en el piso. Como Lauren estaba a punto de desintegrarse, Martha suavizó la situación y preservó los frágiles sentimientos de una niña sensible, previniendo así los enfadados sentimientos de padres enojados. Cuando pregunté cómo había hecho para manejar las cosas tan calmadamente, ella dijo, “Me pregunté a mí misma si fuera Lauren, cómo querría que mi madre respondiera”.

La Crianza con Apego no es malcriar a un niño. 
Los nuevos padres preguntan, “Tomarlo mucho en brazos, responder a su llanto, darle alimento a demanda y dormir con nuestro bebé, ¿no creará un niño muy dependiente y manipulador?” Nuestra respuesta es un enfático NO. De hecho, tanto la experiencia como la investigación han mostrado lo opuesto. El apego fomenta la independencia. La crianza con apego implica responder apropiadamente a tu bebé; malcriar sugiere responder inapropiadamente. La teoría sobre echar a perder a un niño comenzó al principio de este siglo cuando los padres volcaron su crianza intuitiva a favor de los “expertos”; desafortunadamente, los intelectuales del cuidado infantil de entonces propugnaban el control y el desapego (por ejemplo, con fórmulas para el cuidado infantil), junto con leche infantil artificial producida científicamente – “fórmula” para alimentar bebés. Ellos creían que si tomabas mucho a tu bebé en brazos, lo alimentabas a demanda y respondías a sus llantos, estarías echando a perder y creando un bebé inseguro y dependiente. No había bases científicas para esta teoría, sólo miedos y opiniones injustificados. Nos gustaría poner la teoría de echar a perder niños en un estante – justamente para que se eche a perder para siempre.

La investigación finalmente ha probado lo que las madres ya venían sospechando hace tiempo: no puedes echar a perder a un niño mediante el apego. Echar a perder significa dejar algo solo, tal como poner comida en un estante y abandonarla ahí para que se pudra. El estilo de crianza con apego no significa sobreindulgencia ni dependencia inapropiada. El padre posesivo, o “madre helicóptero”, es aquel que impide que el niño haga lo que necesita hacer, debido a sus propias necesidades inseguras. Esto tiene un efecto perjudicial tanto en los niños como en los padres. El apego difiere de la dependencia prolongada. El apego amplía el desarrollo; la dependencia prolongada lo dificulta.

Fuente: AskDrSears.com
Traducción: Mamá Noche

miércoles, 10 de julio de 2013

¿Qué es la Crianza con Apego? Las 7 B del bebé


La crianza con apego es un estilo de cuidado del bebé que saca lo mejor del bebé y lo mejor de los padres.

7 HERRAMIENTAS DE APEGO: LAS 7 B DEL BEBÉ

1. El Vínculo desde el nacimiento (“birth bonding”)
La manera en que el bebé y sus padres comienzan a conocerse ayuda a que se desarrolle el apego temprano. Los días y semanas luego del nacimiento son un período sensible en el que las madres y los bebés están única y exclusivamente preparados para querer estar cerca uno del otro. Un contacto estrecho luego del nacimiento y más allá, permite que se unan los comportamientos naturales y biológicos del bebé, que promueven el apego, a las cualidades intuitivas, biológicas y de cuidado de la madre. Los dos miembros de esta pareja biológica empiezan con el pie derecho en el momento en que el niño es más necesitado y la madre está más lista para nutrir.
“¿Y si sucede algo que evita nuestro contacto inmediato?"
A veces, ciertas complicaciones médicas hacen que tú y tu bebé se mantengan separados durante un tiempo, pero luego llega el momento de ponerse al día con el vínculo, tan pronto como sea posible. Cuando el concepto de vínculo apareció por primera vez en la escena de los padres de hace veinte años, algunas personas lo malinterpretaron. Nunca se tuvo la intención de que el concepto de vinculación humana fuera un “período crítico” absoluto o una relación de “ahora o nunca”. El vínculo desde el nacimiento no es como un pegamento instantáneo que consolida la relación entre madre e hijo y los deja juntos para siempre. La vinculación es una serie de pasos a lo largo de su vida, creciendo junto con tu hijo. El contacto inmediato simplemente da a la relación padre-hijo una ventaja inicial.

2. Lactancia materna (“breastfeeding”)
La lactancia materna es un ejercicio de interpretación de bebés. La lactancia materna ayuda a leer las señales de tu bebé, su lenguaje corporal, que es el primer paso para conocer a tu bebé. La lactancia materna proporciona al bebé y a la madre un comienzo inteligente en la vida. La leche materna contiene nutrientes únicos para el desarrollo del cerebro que no pueden ser fabricados ni comprados. La lactancia materna promueve la química adecuada entre madre y bebé mediante la estimulación de su propio cuerpo para producir prolactina y oxitocina, hormonas que dan un gran impulso a la maternidad.

3. Porteo (“babywearing”)
Un bebé aprende mucho en los brazos de un cuidador ocupado. Los bebés que van en brazos alborotan menos y pasan más tiempo en estado de alerta tranquilo, el estado de comportamiento en el que los bebés más aprenden acerca de su entorno. Cargar al bebé mejora la sensibilidad de los padres. Debido a que tu bebé está tan cerca de ti, llegas a conocerlo mejor. La cercanía promueve la familiaridad.

4. Dormir cerca del bebé (“bedding”)
Como sea que todos los miembros de la familia tengan la mejor noche de sueño será ésta la disposición adecuada para tu familia en particular. El colecho agrega un contacto nocturno que ayuda a los padres ocupados durante el día a reconectarse con su bebé por la noche. Dado que la noche es un momento de miedo para la gente pequeña, dormir a poca distancia como para tocarlos y amamantarlos reduce la ansiedad por separación nocturna y ayuda al bebé a aprender que el sueño es un estado agradable y sin miedo, al cual entrar y en el cual permanecer.

5. Creer en el valor lingüístico del llanto de tu bebé (“believe”)
El llanto de un bebé es una señal diseñada para la supervivencia del niño y el desarrollo de los padres. Responder de manera sensitiva a los llantos de tu bebé genera confianza. Los bebés confían en que sus cuidadores respondan a sus necesidades. Los padres aprenden poco a poco a confiar en su capacidad para atender adecuadamente las necesidades de su bebé. Esto eleva el nivel de comunicación entre padres e hijos a un nivel superior. Los bebés pequeños lloran para comunicarse, no para manipular.

6. Cuídese de los entrenadores de bebés (“beware”)
La crianza con apego te enseña cómo discernir entre los consejos, sobre todo con los estilos de crianza rígidos y extremos que te enseñan a mirar un reloj o un calendario en lugar de mirar a tu bebé, por ejemplo, los fanáticos del método de dejar llorar. Esta “conveniencia” de crianza es una ganancia a corto plazo, pero es además una pérdida a largo plazo, y no es una buena inversión. Estos estilos más sobrios de crianza crean una distancia entre tú y tu bebé, e impiden que puedas convertirte en un experto en tu hijo.

7. Equilibrio (“balance”)
En tu afán de dar tanto a tu bebé, es fácil olvidarse de tus propias necesidades y de tu matrimonio. Como aprenderás, la clave para poner equilibrio en tu paternidad es ser adecuadamente sensible a tu bebé - saber cuándo decir “sí” y cuándo decir “no”, y tener la sabiduría para decirte “sí” a ti mismo cuando necesites ayuda .


MÁS SOBRE CRIANZA CON APEGO

  • La Crianza con Apego es un estilo de arranque. Puede haber circunstancias médicas o familiares por las que no puedas practicar todas estas B del bebé. La crianza con apego implica primero abrir la mente y el corazón a las necesidades individuales de tu bebé, y, finalmente, desarrollarás la sabiduría sobre la forma de tomar decisiones en el terreno de lo que funciona mejor para ambos. Haz lo mejor que puedas con los recursos que tengas - eso es todo lo que tu hijo esperará de ti. Estos consejos ayudan a los padres y al bebé a tener un buen comienzo. Síguelos como iniciadores para trabajar tu propio estilo de crianza - uno que se adapte a las necesidades individuales de tu hijo y tu familia. La crianza con apego ayuda a desarrollar un estilo personal y propio de crianza.
  • La Crianza con Apego es un enfoque, en lugar de un conjunto de reglas estrictas. En realidad es el estilo que muchos padres utilizan instintivamente. Ser padres es algo demasiado individual y el bebé es demasiado complejo para que haya una sola forma. El punto importante es conectarse con bebé, y estas B del bebé, ayudan a la crianza . Una vez conectados, quédate con lo que funciona y modifica aquello que no. En última instancia, desarrollarás un estilo propio de crianza que ayudará a los padres y al bebé a encontrar una manera de encajar - la pequeña palabra que tan simplemente describe la relación entre el padre y el bebé.
  • La Crianza con Apego es paternidad sensible. Al convertirse en sensible a las señales del bebé, se aprende a leer su nivel de necesidad. Como el bebé confía en que se satisfarán sus necesidades y su lenguaje será escuchado, el niño confía en su capacidad de dar señales. Como resultado, el bebé se convierte en un mejor comunicador de señales, los padres mejoran la interpretación de sus señales, y toda la red de comunicación entre padres e hijos se vuelve más fácil.
  • La Crianza con Apego es una herramienta. Las herramientas son cosas que se utilizan para completar un trabajo. Cuanto mejores sean las herramientas, más fácil y mejor se podrá hacer el trabajo. Nótese que utilizamos el término “herramientas” en lugar de “"pasos”. Con las herramientas se puede escoger y elegir cuál de ellas se adapta mejor a tu estilo de crianza personal. Hablar de pasos implica que se tienen que utilizar todos los pasos para hacer el trabajo. Piensa en la crianza con apego como una manera de conectar las herramientas, es decir, las interacciones con tu bebé que te ayuden a ti y a tu niño a conectarse. Una vez conectados, toda la relación entre padre e hijo (disciplina, cuidado sanitario, y la vieja y simple diversión con el niño) se vuelve más natural y agradable. Considera la Crianza con Apego como una herramienta de disciplina. Cuanto mejor conoces a tu hijo, más tu hijo confía, y más eficaz será tu disciplina. Encontrarás más fácil disciplinar a tu hijo y tu hijo será más fácil de disciplinar.


Fuente: AskDrSears.com
Traducción: Mamá Noche