domingo, 28 de julio de 2013

¿Quién atiende a una madre lactante que tiene un problema médico? (MamáContraCorriente)

"Si una madre desteta porque el médico le dice que no hay alternativa cuando sí que la hay, ¿cómo se llama? ¿No es una negligencia? ¿Quién repara ese daño?

Y lo que quizá sea más grave ¿quién atiende a una mamá que da el pecho si nadie sabe de lactancia, si dar el pecho es algo fuera de lo común? ¿quién las defiende de estas malas praxis? "


Encontrarás el artículo completo en el siguiente link:

http://mamacontracorriente.com/blog/2013/07/28/quien-atiende-a-una-madre-lactante-que-tiene-un-problema-medico/

Recetas para bebés y niños: Papa rellena

Hervir 1 papa chica durante 10 minutos o hasta llegar fácilmente al centro al hundirle un cuchillo o un palillo. Puede ser con cáscara o sin ella. Importante: no debe quedar blandita como para puré, sino un poco más durita.

Sacar la papa y enfriar en agua fría. Ponerla un ratito en la heladera, mientras se prepara el relleno.

El relleno puede ser arroz, carne, pollo, alguna que otra verdura. Las cantidades deberán ir de acuerdo al tamaño de vuestra papa. Todo debe estar previamente cocido. Agregar una cucharadita de queso crema y mezclar todo.

Sacar la papa, cavar con una cuchara un agujero donde colocar el relleno cuidando que quede suficiente papa, y una vez rellena, colocarla en horno envuelta su base en papel aluminio previamente pintado con aceite. Ponerle queso rallado por arriba. 

Sacar la papa cuando esté bien caliente y el queso dorado.

Servir tibia! J

domingo, 21 de julio de 2013

¿Teta para todos y todas? - Por Las Casildas

Desde hace más de 20 años, del 1 al 7 de agosto se celebra a nivel mundial la Semana de la Lactancia Materna. El objetivo es promover la importancia de la lactancia materna, reforzando este concepto bajo un lema diferente cada año. En esta oportunidad, el lema es “Apoyo a las madres que amamantan: ¡cercano, continuo y oportuno!”. Con estas palabras, se busca destacar la importancia que tienen las redes de apoyo (social, gubernamental, de salud, laboral y familiar) para la mujer que decide amamantar. Sin embargo, al leerla, nos surgen las siguientes preguntas: ¿hay un apoyo genuino para la mujer que decide amamantar, un apoyo real, que se haga cuerpo? ¿Existen acciones concretas, más allá de las campañas publicitarias, por parte del Estado, para fomentar la lactancia materna? ¿Cuál es el rol que juega el personal de salud al respecto? ¿Qué tipo de sostén social/familiar tiene la mujer que decide darle la teta a su cría? ¿Y las que deciden no hacerlo?

Cada vez que surge la pregunta sobre si todas las mujeres PUEDEN amamantar, la respuesta se relaciona con lo fisiológico y es afirmativa. Hay muy pocos casos, poquitísimos, en los que una mujer está impedida físicamente para amamantar. Pero si somos capaces de ver en la lactancia un acto que trasciende lo biológico y que tiene que ver también con lo personal, lo social y lo cultural, la cosa es un poco más amplia. ¿Todas las mujeres PUEDEN amamantar? En su gran mayoría. ¿Todas las mujeres QUIEREN amamantar?
No. ¿Y qué pasa, entonces, con aquellas mujeres que no ven en la lactancia una opción posible? ¿Son “peores” madres que aquellas que sí lo hacen? Por
supuesto que no.

Para una mujer que acaba de parir, la lactancia debería ser una elección. Una elección surgida desde el deseo personal y desde el convencimiento de que la leche de sus tetas constituye el mejor y más adecuado alimento para su hijo/a. ¿Por qué? Sencillamente porque somos seres humanos/as y lo lógico sería que nos alimentemos con leche de nuestra propia especie, es decir, leche humana. De esta misma forma lo hacen todos los otros animales mamíferos, cada uno se alimenta de la leche que naturalmente, por su composición fisiológica, le provee su madre y que se adapta a su organismo.
Entonces: ¿es la leche materna el alimento adecuado para todos/as los/as bebés/as? Sin dudas. Pero, ¿es la mejor opción para todas las madres? Tal vez no.

Si pensamos que, más allá de ser mamíferas humanas, estamos atravesadas social y culturalmente y que, además, tenemos una historia personal que influye y/o nos condiciona a la hora de elegir dar la teta, podamos entender el porqué de tantas lactancias fallidas.

En el día a día, quienes trabajamos en la promoción de la lactancia materna nos encontramos con mujeres que, por diferentes motivos, “fracasan” en sus lactancias o no pueden mantenerlas. Algunas por falta de apoyo familiar o del personal de salud que las acompaña, otras por cuestiones que tienen que ver con sus jefes/as y la legislación cuando se reincorporan a sus tareas laborales.

Las políticas para conciliar la maternidad y el trabajo no existen.
Licencias por nacimiento muy cortas (tanto para la mujer, como para el varón), falta de guarderías en los lugares de trabajo, falta de lactarios y/o espacios para amamantar y/o extraerse leche (tanto en los puestos de trabajos, como en los lugares públicos), una sola hora diaria por lactancia, jornadas laborales extensas, y la lista de obstáculos es interminable. Por un lado, el mensaje es “darle la teta a tu hijo/a es lo mejor”, “amamantá exclusivamente los seis primeros meses de vida” “continuá con la lactancia cuando te reincorporás al trabajo”, (todo esto en tono imperativo, por supuesto). Pero, por el otro, en lo concreto, las mujeres en nuestro país vuelven a trabajar a los 45 días después del parto, con lo cual eso de amamantar “exclusivamente” muchas veces se hace cuesta arriba.

Por lo general, la mujer que se reincorpora al trabajo pasa muchas horas fuera de su casa, con jornadas laborales de 8 horas, viajes de hasta una hora y media, y un único lugar para extraerse leche en el trabajo (con toda la suerte), que es el baño. Es difícil. Sin embargo, muchas mujeres lo hacen y siguen adelante, pero le ponen una gran cuota de esfuerzo y de voluntad, lo que prácticamente nunca es reconocido.

Si hay algo que nos queda claro, es que el mercado laboral está pensado y hecho por y para los varones que, casualmente, no se embarazan, ni paren, ni amamantan y, en muchos casos, tampoco crían a sus hijos/as. Todas estas presiones sobre la mujer puérpera terminan generando más y más culpas, porque muchas veces no se puede con todo. Y es lógico.

También nos encontramos con muchas mujeres para las que la lactancia (sobre todo si es exclusiva) significa un nivel de demanda física y emocional difícil de sostener. Algunas otras no pueden encontrar “placer” en dar la teta, o simplemente amamantan por presiones del entorno.

A esas mujeres, generalmente, la tarea se les vuelve el doble de
complicada. Se sienten juzgadas, ya sea por otras mujeres madres o por quienes trabajamos en salud. Entonces nos preguntamos, otra vez, ¿desde qué lugar otra madre puede sentir que es “mejor” por hacer tal o cual cosa por su hijo/a? ¿Quién define qué es “mejor” o “peor” en cuestiones de
maternidad?

Es en este punto donde nos vemos obligadas a detenernos y a hacer un mea culpa como agentes de salud. Día tras día nos encontramos con pediatras o puericultoras (¡y también con bibliografía especializada!) que se cansan de boicotear lactancias o que la imponen de una manera imperativa, no pudiendo ver que la teta es mucho más, que implica mucho más que simplemente una manera de alimentar a un/a niño/a. Se llena de culpas a una mujer que decide no amamantar (poniendo también la etiqueta de “mala madre” o acusándola de no poder o no querer vincularse con su hijo/a), pero también, a aquella que sí quiere hacerlo, se la
boicotea constantemente.

Ni hablar del mensaje de las millonarias campañas pro-lactancia que
promueven diferentes organismos y hasta el propio Estado, que en general ponen el foco en que la responsabilidad de dar la teta es de la madre (con lo cual lo “bueno” o lo “malo” con respecto a su hijo/a depende sólo de ella). Sin embargo, a la hora de llevar adelante políticas concretas que faciliten esta elección, el Estado brilla por su ausencia y la mujer queda librada, la mayoría de las veces, a la buena predisposición (o no) de sus empleadores/as y al continuo ser ignoradas por parte del resto de la
sociedad.

Por supuesto creemos que son importantes y necesarias todas aquellas acciones que tiendan a promover la lactancia materna, ya sea a través de campañas publicitarias, de concientización, informativas, etcétera, pero en la mayoría de los casos el metamensaje que subyace es tremendamente culpabilizante y acusador, y con él muchas mujeres pueden sentirse juzgadas.

Retomando la cuestión de elegir o no la lactancia, e insistiendo en el
punto de no culpabilizar a la madre que por cuestiones personales decide no hacerlo, nos parece fundamental que quienes acompañamos estos momentos podamos tener una mirada más amplia sobre el tema. Respetar la DIVERSIDAD, tener en cuenta la individualidad de cada mujer, de cada díada, de cada familia y, al mismo tiempo, trabajar en la promoción de la lactancia materna desde un lugar más abarcativo e integral, rescatando a la
maternidad como un valor social que exige el compromiso de todos los actores de la sociedad: varones, mujeres y Estado. Para que las mujeres sigan eligiendo amamantar es necesario que no se sientan solas y que esa decisión esté respaldada por un apoyo concreto y real por parte de su pareja, familia, profesionales de la salud y el Estado en todos sus niveles.

¿Todas las mujeres PUEDEN amamantar? La mayoría. ¿Todas las mujeres ELIGEN amamantar? No todas.

Apoyemos a las mujeres que eligen la lactancia, porque lo necesitan. Muchas veces no es fácil. Muchas veces duele. Muchas veces el entorno no lo facilita.

Brindemos información certera y oportuna, derribemos los mitos, alentemos aunque sea un poquito menos la feroz propaganda de las fórmulas infantiles con su mensaje de niños/as rubios/as, bonitos/as, regordetes e inteligentes. Propaguemos un mensaje libre de juicios y culpas. Y apoyemos también a todas aquellas mujeres que deciden no hacerlo, porque también lo necesitan. También son madres. Y son madres que tienen brazos, caricias y miradas para sostener a sus hijos/as. Apoyémoslas porque es su decisión y la lactancia, en definitiva, debería ser eso: una elección capaz de reafirmarse día a día y no un mandato. De esos ya tenemos muchos y demasiado nos está costando poder dejarlos a un lado.

Dar o no la teta es, quizás, una de las manijas de la gran mochila con la que cargamos las mujeres madres. Lo importante, lo genuino, lo revelador, lo revolucionario es que cada persona que elija traer a un/a niño/a al mundo construya su propia manera de criarlo/a, de ma(pa)ternarlo/a.

La libertad en la crianza es lo que generará, inevitablemente, niños y niñas libres.

Artículo original en: http://issuu.com/enredo/docs/enredo3original

domingo, 14 de julio de 2013

Lo que NO es la Crianza con Apego

La Crianza con Apego no es un nuevo estilo de crianza.
Es una de las maneras más antiguas de cuidar bebés. De hecho, es la manera en que los padres han cuidado a sus bebés durante siglos, hasta que llegaron los consejeros de cuidados infantiles y llevaron a los padres a seguir libros en lugar de seguir a sus bebés. Imagina a tu familia en una isla desierta, con un bebé recién nacido. No hay libros, consejeros, ni familia política a tu alrededor para darte consejos sobre cómo cuidar a tu bebé. Las “B” de la Crianza con Apego* te saldrán naturalmente, como sucede con otras culturas que tienen más siglos de tradición y experiencia en la crianza de niños que lo que tenemos nosotros.

La Crianza con Apego no es crianza indulgente. 
Puede que oigas o tengas dudas sobre el hecho de que ser receptivo a las necesidades de tu bebé puede llegar a malcriar a tu bebé y dejar que te manipule. Es por esto que resaltamos que la crianza con apego es responder apropiadamente a las necesidades de tu bebé, lo cual significa saber cuándo decir “sí” y cuándo decir “no”. Algunas veces, en su celo por dar a sus hijos todo lo que necesitan, a los padres les resulta fácil darles todo lo que ellos piden.
La Crianza con Apego es una cuestión de equilibrio – no ser indulgente o permisivo, sino atento. Ya que tú y tu bebé crecen juntos, desarrollarán el correcto equilibrio entre ser atento sin ser indulgente. De hecho, ser posesivo, o ser una “madre asfixiante” (o padre) es injusto para el niño, fomenta una dependencia del padre inapropiada, e impide que el niño se vuelva normalmente independiente. Por ejemplo, no es necesario responder a los llantos de un bebé de 7 meses tan rápidamente como lo harías con un bebé de 7 días.
A medida que tu bebé crece, te volverás más experto en descifrar sus llantos, por lo cual podrás demorar tu respuesta. Por ejemplo, estás ocupado en la cocina y tu bebé de 7 meses está jugando sentado cerca tuyo, y llora para ser levantado. En lugar de correr a alzar a tu bebé, simplemente registra el llamado de tu bebé y dale señales de que “todo está bien”. Como tú y tu bebé están conectados, tu bebé puede leer tu lenguaje corporal y ver que no estás nerviosa, así le estás dando a tu bebé el mensaje de “no hay problema, bebé, tú puedes manejar esto”. De este modo, estás siendo un facilitador, y debido al apego que tienen eres incluso más capaz de ayudar a tu bebé al demorar la satisfacción y facilitar su paso a la independencia.
Consejo de Apego:
“Es más fácil para mí decirle “no” a mi hijo criado con apego cuando quiere muchas cosas, porque sé que le he dado mucho de mí misma.”

La Crianza con Apego no es crianza permisiva.
Los padres que crían con apego se convierten en una especie de jardineros: no puedes controlar el color de la flor ni el momento del año en que florezca, pero puedes quitar las malezas y podar la planta para que florezca más hermosa. Eso es formar. Los padres que crían con apego se vuelven maestros en formación de comportamiento.

La maternidad con apego no es maternidad de mártir.
No pienses que la Crianza con Apego significa que el bebé tira los hilos de su mamá y ella salta. Debido a la sensibilidad mutua que se da entre los padres y sus hijos criados con apego, los tiempos de respuesta de los padres pueden demorarse gradualmente a medida que la madre permite al bebé mayor descubrir que no necesita la satisfacción instantánea. Sí, darás mucho de ti misma los primeros meses, pero recibirás mucho más en devolución. La Crianza con Apego es la mejor inversión que harás – la mejor inversión a largo plazo que harás, en tu hijo, y en ustedes.
“La madre ¿no se sentirá atada por el cuidado constante del bebé?” Las madres necesitan recesos del bebé. Es por esto que la crianza compartida por el padre y otros cuidadores es importante. Pero con la crianza con apego, en lugar de sentirse atada, la madre se siente unida con su bebé. Madres entrevistadas que crían con apego han descripto así sus sentimientos: “Me siento tan conectada con mi bebé”. “Me siento bien cuando estoy con mi bebé, y mal cuando estamos separados”. “Me siento completa”.
Recuerda además que la crianza con apego, al suavizar el comportamiento de un niño, hace que sea más fácil ir a ciertos lugares con él. No tienes que sentirte atada a tu casa o departamento ni a un estilo de vida que incluya sólo bebés.

La Crianza con Apego no es difícil.
Puede sonar como una gran maratón de dar. Inicialmente hay que dar mucho. Esto es un hecho en la nueva vida de ser padres. Los bebés son receptores, y los padres son dadores. Una de las recompensas de la crianza con apego que experimentarás pronto es la que llamamos “dar mutuo” – cuanto más das a tu bebé, más te devuelve a ti. Así es como comenzarás a disfrutar a tu hijo y te sentirás más competente como padre. Recuerda, tu bebé no es sólo un jugador pasivo en el juego de la paternidad. El niño toma una parte activa en moldear tus actitudes, ayudándote a tomar decisiones sabias mientras te conviertes en un astuto intérprete de bebés.
La Crianza con Apego puede sonar difícil, pero a la larga se trata de la manera más fácil de crianza. Lo que es “difícil” en la crianza es el sentimiento de “no sé lo que mi bebé quiere” o “no logro interpretar a mi bebé”. Si sientes que realmente conoces a tu bebé y le has tomado la mano a la relación, la crianza será más fácil y relajada. Existe un gran confort en sentirse conectado con tu bebé. La crianza con apego es la mejor manera que conocemos de conectarse. Es verdad, este estilo de crianza requiere una enorme cantidad de paciencia y resistencia, pero lo vale. Implementarla en etapas tempranas hace la crianza más fácil, no sólo en la primera infancia sino también en los siguientes años y hasta en la adolescencia. La habilidad para interpretar y responder a tu bebé, lleva a la habilidad de ponerte en los zapatos de tu niño en crecimiento y ver las cosas desde su punto de vista. Cuando realmente conoces a tu hijo, la crianza se vuelve fácil en todas las edades.

La Crianza con Apego no es rígida.
Todo lo contrario, tiene opciones y es muy flexible. Las madres que crían con apego hablan de un fluir entre ellas y su bebé; un flujo de pensamientos y sentimientos que ayudan a una madre a elegir la adecuada entre las múltiples opciones y a elegirla en el momento adecuado, frente a la pregunta diaria “qué hago ahora?”. El par conectado refleja los sentimientos del otro. El bebé se percibe a sí mismo según cómo la madre refleje su valor. Esto es más notable en la habilidad de la madre para ponerse en los zapatos de su hijo e interpretar sus sentimientos durante las decisiones de disciplina.
Un día nuestra hija Lauren de dos años, agarró impulsivamente un cartón de leche del refrigerador y lo derramó en el piso. Como Lauren estaba a punto de desintegrarse, Martha suavizó la situación y preservó los frágiles sentimientos de una niña sensible, previniendo así los enfadados sentimientos de padres enojados. Cuando pregunté cómo había hecho para manejar las cosas tan calmadamente, ella dijo, “Me pregunté a mí misma si fuera Lauren, cómo querría que mi madre respondiera”.

La Crianza con Apego no es malcriar a un niño. 
Los nuevos padres preguntan, “Tomarlo mucho en brazos, responder a su llanto, darle alimento a demanda y dormir con nuestro bebé, ¿no creará un niño muy dependiente y manipulador?” Nuestra respuesta es un enfático NO. De hecho, tanto la experiencia como la investigación han mostrado lo opuesto. El apego fomenta la independencia. La crianza con apego implica responder apropiadamente a tu bebé; malcriar sugiere responder inapropiadamente. La teoría sobre echar a perder a un niño comenzó al principio de este siglo cuando los padres volcaron su crianza intuitiva a favor de los “expertos”; desafortunadamente, los intelectuales del cuidado infantil de entonces propugnaban el control y el desapego (por ejemplo, con fórmulas para el cuidado infantil), junto con leche infantil artificial producida científicamente – “fórmula” para alimentar bebés. Ellos creían que si tomabas mucho a tu bebé en brazos, lo alimentabas a demanda y respondías a sus llantos, estarías echando a perder y creando un bebé inseguro y dependiente. No había bases científicas para esta teoría, sólo miedos y opiniones injustificados. Nos gustaría poner la teoría de echar a perder niños en un estante – justamente para que se eche a perder para siempre.

La investigación finalmente ha probado lo que las madres ya venían sospechando hace tiempo: no puedes echar a perder a un niño mediante el apego. Echar a perder significa dejar algo solo, tal como poner comida en un estante y abandonarla ahí para que se pudra. El estilo de crianza con apego no significa sobreindulgencia ni dependencia inapropiada. El padre posesivo, o “madre helicóptero”, es aquel que impide que el niño haga lo que necesita hacer, debido a sus propias necesidades inseguras. Esto tiene un efecto perjudicial tanto en los niños como en los padres. El apego difiere de la dependencia prolongada. El apego amplía el desarrollo; la dependencia prolongada lo dificulta.

Fuente: AskDrSears.com
Traducción: Mamá Noche

miércoles, 10 de julio de 2013

Campaña de Lactancia materna prolongada. UNICEF

UNICEF lanzó su campaña binacional “Dar la teta es dar es dar lo mejor de vos” junto a Natalia Oreiro, Embajadora de Buena Voluntad para Argentina y Uruguay, quien realizó la primera foto pública amamantando a su hijo con el objetivo de generar conciencia sobre los beneficios de la lactancia materna durante los primeros dos años de vida del niño.

¡Mira el video!



Comunicado de prensa de UNICEF: http://www.unicef.org/argentina/spanish/media_25710.htm

¿Qué es la Crianza con Apego? Las 7 B del bebé


La crianza con apego es un estilo de cuidado del bebé que saca lo mejor del bebé y lo mejor de los padres.

7 HERRAMIENTAS DE APEGO: LAS 7 B DEL BEBÉ

1. El Vínculo desde el nacimiento (“birth bonding”)
La manera en que el bebé y sus padres comienzan a conocerse ayuda a que se desarrolle el apego temprano. Los días y semanas luego del nacimiento son un período sensible en el que las madres y los bebés están única y exclusivamente preparados para querer estar cerca uno del otro. Un contacto estrecho luego del nacimiento y más allá, permite que se unan los comportamientos naturales y biológicos del bebé, que promueven el apego, a las cualidades intuitivas, biológicas y de cuidado de la madre. Los dos miembros de esta pareja biológica empiezan con el pie derecho en el momento en que el niño es más necesitado y la madre está más lista para nutrir.
“¿Y si sucede algo que evita nuestro contacto inmediato?"
A veces, ciertas complicaciones médicas hacen que tú y tu bebé se mantengan separados durante un tiempo, pero luego llega el momento de ponerse al día con el vínculo, tan pronto como sea posible. Cuando el concepto de vínculo apareció por primera vez en la escena de los padres de hace veinte años, algunas personas lo malinterpretaron. Nunca se tuvo la intención de que el concepto de vinculación humana fuera un “período crítico” absoluto o una relación de “ahora o nunca”. El vínculo desde el nacimiento no es como un pegamento instantáneo que consolida la relación entre madre e hijo y los deja juntos para siempre. La vinculación es una serie de pasos a lo largo de su vida, creciendo junto con tu hijo. El contacto inmediato simplemente da a la relación padre-hijo una ventaja inicial.

2. Lactancia materna (“breastfeeding”)
La lactancia materna es un ejercicio de interpretación de bebés. La lactancia materna ayuda a leer las señales de tu bebé, su lenguaje corporal, que es el primer paso para conocer a tu bebé. La lactancia materna proporciona al bebé y a la madre un comienzo inteligente en la vida. La leche materna contiene nutrientes únicos para el desarrollo del cerebro que no pueden ser fabricados ni comprados. La lactancia materna promueve la química adecuada entre madre y bebé mediante la estimulación de su propio cuerpo para producir prolactina y oxitocina, hormonas que dan un gran impulso a la maternidad.

3. Porteo (“babywearing”)
Un bebé aprende mucho en los brazos de un cuidador ocupado. Los bebés que van en brazos alborotan menos y pasan más tiempo en estado de alerta tranquilo, el estado de comportamiento en el que los bebés más aprenden acerca de su entorno. Cargar al bebé mejora la sensibilidad de los padres. Debido a que tu bebé está tan cerca de ti, llegas a conocerlo mejor. La cercanía promueve la familiaridad.

4. Dormir cerca del bebé (“bedding”)
Como sea que todos los miembros de la familia tengan la mejor noche de sueño será ésta la disposición adecuada para tu familia en particular. El colecho agrega un contacto nocturno que ayuda a los padres ocupados durante el día a reconectarse con su bebé por la noche. Dado que la noche es un momento de miedo para la gente pequeña, dormir a poca distancia como para tocarlos y amamantarlos reduce la ansiedad por separación nocturna y ayuda al bebé a aprender que el sueño es un estado agradable y sin miedo, al cual entrar y en el cual permanecer.

5. Creer en el valor lingüístico del llanto de tu bebé (“believe”)
El llanto de un bebé es una señal diseñada para la supervivencia del niño y el desarrollo de los padres. Responder de manera sensitiva a los llantos de tu bebé genera confianza. Los bebés confían en que sus cuidadores respondan a sus necesidades. Los padres aprenden poco a poco a confiar en su capacidad para atender adecuadamente las necesidades de su bebé. Esto eleva el nivel de comunicación entre padres e hijos a un nivel superior. Los bebés pequeños lloran para comunicarse, no para manipular.

6. Cuídese de los entrenadores de bebés (“beware”)
La crianza con apego te enseña cómo discernir entre los consejos, sobre todo con los estilos de crianza rígidos y extremos que te enseñan a mirar un reloj o un calendario en lugar de mirar a tu bebé, por ejemplo, los fanáticos del método de dejar llorar. Esta “conveniencia” de crianza es una ganancia a corto plazo, pero es además una pérdida a largo plazo, y no es una buena inversión. Estos estilos más sobrios de crianza crean una distancia entre tú y tu bebé, e impiden que puedas convertirte en un experto en tu hijo.

7. Equilibrio (“balance”)
En tu afán de dar tanto a tu bebé, es fácil olvidarse de tus propias necesidades y de tu matrimonio. Como aprenderás, la clave para poner equilibrio en tu paternidad es ser adecuadamente sensible a tu bebé - saber cuándo decir “sí” y cuándo decir “no”, y tener la sabiduría para decirte “sí” a ti mismo cuando necesites ayuda .


MÁS SOBRE CRIANZA CON APEGO

  • La Crianza con Apego es un estilo de arranque. Puede haber circunstancias médicas o familiares por las que no puedas practicar todas estas B del bebé. La crianza con apego implica primero abrir la mente y el corazón a las necesidades individuales de tu bebé, y, finalmente, desarrollarás la sabiduría sobre la forma de tomar decisiones en el terreno de lo que funciona mejor para ambos. Haz lo mejor que puedas con los recursos que tengas - eso es todo lo que tu hijo esperará de ti. Estos consejos ayudan a los padres y al bebé a tener un buen comienzo. Síguelos como iniciadores para trabajar tu propio estilo de crianza - uno que se adapte a las necesidades individuales de tu hijo y tu familia. La crianza con apego ayuda a desarrollar un estilo personal y propio de crianza.
  • La Crianza con Apego es un enfoque, en lugar de un conjunto de reglas estrictas. En realidad es el estilo que muchos padres utilizan instintivamente. Ser padres es algo demasiado individual y el bebé es demasiado complejo para que haya una sola forma. El punto importante es conectarse con bebé, y estas B del bebé, ayudan a la crianza . Una vez conectados, quédate con lo que funciona y modifica aquello que no. En última instancia, desarrollarás un estilo propio de crianza que ayudará a los padres y al bebé a encontrar una manera de encajar - la pequeña palabra que tan simplemente describe la relación entre el padre y el bebé.
  • La Crianza con Apego es paternidad sensible. Al convertirse en sensible a las señales del bebé, se aprende a leer su nivel de necesidad. Como el bebé confía en que se satisfarán sus necesidades y su lenguaje será escuchado, el niño confía en su capacidad de dar señales. Como resultado, el bebé se convierte en un mejor comunicador de señales, los padres mejoran la interpretación de sus señales, y toda la red de comunicación entre padres e hijos se vuelve más fácil.
  • La Crianza con Apego es una herramienta. Las herramientas son cosas que se utilizan para completar un trabajo. Cuanto mejores sean las herramientas, más fácil y mejor se podrá hacer el trabajo. Nótese que utilizamos el término “herramientas” en lugar de “"pasos”. Con las herramientas se puede escoger y elegir cuál de ellas se adapta mejor a tu estilo de crianza personal. Hablar de pasos implica que se tienen que utilizar todos los pasos para hacer el trabajo. Piensa en la crianza con apego como una manera de conectar las herramientas, es decir, las interacciones con tu bebé que te ayuden a ti y a tu niño a conectarse. Una vez conectados, toda la relación entre padre e hijo (disciplina, cuidado sanitario, y la vieja y simple diversión con el niño) se vuelve más natural y agradable. Considera la Crianza con Apego como una herramienta de disciplina. Cuanto mejor conoces a tu hijo, más tu hijo confía, y más eficaz será tu disciplina. Encontrarás más fácil disciplinar a tu hijo y tu hijo será más fácil de disciplinar.


Fuente: AskDrSears.com
Traducción: Mamá Noche