Es una de las maneras más antiguas de cuidar bebés. De hecho, es la manera en que los padres han cuidado a sus bebés durante siglos, hasta que llegaron los consejeros de cuidados infantiles y llevaron a los padres a seguir libros en lugar de seguir a sus bebés. Imagina a tu familia en una isla desierta, con un bebé recién nacido. No hay libros, consejeros, ni familia política a tu alrededor para darte consejos sobre cómo cuidar a tu bebé. Las “B” de la Crianza con Apego* te saldrán naturalmente, como sucede con otras culturas que tienen más siglos de tradición y experiencia en la crianza de niños que lo que tenemos nosotros.
La Crianza con Apego no es crianza indulgente.
Puede que oigas o tengas dudas sobre el hecho de que ser receptivo a las necesidades de tu bebé puede llegar a malcriar a tu bebé y dejar que te manipule. Es por esto que resaltamos que la crianza con apego es responder apropiadamente a las necesidades de tu bebé, lo cual significa saber cuándo decir “sí” y cuándo decir “no”. Algunas veces, en su celo por dar a sus hijos todo lo que necesitan, a los padres les resulta fácil darles todo lo que ellos piden.
La Crianza con Apego es una cuestión de equilibrio – no ser indulgente o permisivo, sino atento. Ya que tú y tu bebé crecen juntos, desarrollarán el correcto equilibrio entre ser atento sin ser indulgente. De hecho, ser posesivo, o ser una “madre asfixiante” (o padre) es injusto para el niño, fomenta una dependencia del padre inapropiada, e impide que el niño se vuelva normalmente independiente. Por ejemplo, no es necesario responder a los llantos de un bebé de 7 meses tan rápidamente como lo harías con un bebé de 7 días.
A medida que tu bebé crece, te volverás más experto en descifrar sus llantos, por lo cual podrás demorar tu respuesta. Por ejemplo, estás ocupado en la cocina y tu bebé de 7 meses está jugando sentado cerca tuyo, y llora para ser levantado. En lugar de correr a alzar a tu bebé, simplemente registra el llamado de tu bebé y dale señales de que “todo está bien”. Como tú y tu bebé están conectados, tu bebé puede leer tu lenguaje corporal y ver que no estás nerviosa, así le estás dando a tu bebé el mensaje de “no hay problema, bebé, tú puedes manejar esto”. De este modo, estás siendo un facilitador, y debido al apego que tienen eres incluso más capaz de ayudar a tu bebé al demorar la satisfacción y facilitar su paso a la independencia.
Consejo de Apego:
“Es más fácil para mí decirle “no” a mi hijo criado con apego cuando quiere muchas cosas, porque sé que le he dado mucho de mí misma.”
La Crianza con Apego no es crianza permisiva.
Los padres que crían con apego se convierten en una especie de jardineros: no puedes controlar el color de la flor ni el momento del año en que florezca, pero puedes quitar las malezas y podar la planta para que florezca más hermosa. Eso es formar. Los padres que crían con apego se vuelven maestros en formación de comportamiento.
La maternidad con apego no es maternidad de mártir.
No pienses que la Crianza con Apego significa que el bebé tira los hilos de su mamá y ella salta. Debido a la sensibilidad mutua que se da entre los padres y sus hijos criados con apego, los tiempos de respuesta de los padres pueden demorarse gradualmente a medida que la madre permite al bebé mayor descubrir que no necesita la satisfacción instantánea. Sí, darás mucho de ti misma los primeros meses, pero recibirás mucho más en devolución. La Crianza con Apego es la mejor inversión que harás – la mejor inversión a largo plazo que harás, en tu hijo, y en ustedes.
“La madre ¿no se sentirá atada por el cuidado constante del bebé?” Las madres necesitan recesos del bebé. Es por esto que la crianza compartida por el padre y otros cuidadores es importante. Pero con la crianza con apego, en lugar de sentirse atada, la madre se siente unida con su bebé. Madres entrevistadas que crían con apego han descripto así sus sentimientos: “Me siento tan conectada con mi bebé”. “Me siento bien cuando estoy con mi bebé, y mal cuando estamos separados”. “Me siento completa”.
Recuerda además que la crianza con apego, al suavizar el comportamiento de un niño, hace que sea más fácil ir a ciertos lugares con él. No tienes que sentirte atada a tu casa o departamento ni a un estilo de vida que incluya sólo bebés.
La Crianza con Apego no es difícil.
Puede sonar como una gran maratón de dar. Inicialmente hay que dar mucho. Esto es un hecho en la nueva vida de ser padres. Los bebés son receptores, y los padres son dadores. Una de las recompensas de la crianza con apego que experimentarás pronto es la que llamamos “dar mutuo” – cuanto más das a tu bebé, más te devuelve a ti. Así es como comenzarás a disfrutar a tu hijo y te sentirás más competente como padre. Recuerda, tu bebé no es sólo un jugador pasivo en el juego de la paternidad. El niño toma una parte activa en moldear tus actitudes, ayudándote a tomar decisiones sabias mientras te conviertes en un astuto intérprete de bebés.
La Crianza con Apego puede sonar difícil, pero a la larga se trata de la manera más fácil de crianza. Lo que es “difícil” en la crianza es el sentimiento de “no sé lo que mi bebé quiere” o “no logro interpretar a mi bebé”. Si sientes que realmente conoces a tu bebé y le has tomado la mano a la relación, la crianza será más fácil y relajada. Existe un gran confort en sentirse conectado con tu bebé. La crianza con apego es la mejor manera que conocemos de conectarse. Es verdad, este estilo de crianza requiere una enorme cantidad de paciencia y resistencia, pero lo vale. Implementarla en etapas tempranas hace la crianza más fácil, no sólo en la primera infancia sino también en los siguientes años y hasta en la adolescencia. La habilidad para interpretar y responder a tu bebé, lleva a la habilidad de ponerte en los zapatos de tu niño en crecimiento y ver las cosas desde su punto de vista. Cuando realmente conoces a tu hijo, la crianza se vuelve fácil en todas las edades.
La Crianza con Apego no es rígida.
Todo lo contrario, tiene opciones y es muy flexible. Las madres que crían con apego hablan de un fluir entre ellas y su bebé; un flujo de pensamientos y sentimientos que ayudan a una madre a elegir la adecuada entre las múltiples opciones y a elegirla en el momento adecuado, frente a la pregunta diaria “qué hago ahora?”. El par conectado refleja los sentimientos del otro. El bebé se percibe a sí mismo según cómo la madre refleje su valor. Esto es más notable en la habilidad de la madre para ponerse en los zapatos de su hijo e interpretar sus sentimientos durante las decisiones de disciplina.
Un día nuestra hija Lauren de dos años, agarró impulsivamente un cartón de leche del refrigerador y lo derramó en el piso. Como Lauren estaba a punto de desintegrarse, Martha suavizó la situación y preservó los frágiles sentimientos de una niña sensible, previniendo así los enfadados sentimientos de padres enojados. Cuando pregunté cómo había hecho para manejar las cosas tan calmadamente, ella dijo, “Me pregunté a mí misma si fuera Lauren, cómo querría que mi madre respondiera”.
La Crianza con Apego no es malcriar a un niño.
Los nuevos padres preguntan, “Tomarlo mucho en brazos, responder a su llanto, darle alimento a demanda y dormir con nuestro bebé, ¿no creará un niño muy dependiente y manipulador?” Nuestra respuesta es un enfático NO. De hecho, tanto la experiencia como la investigación han mostrado lo opuesto. El apego fomenta la independencia. La crianza con apego implica responder apropiadamente a tu bebé; malcriar sugiere responder inapropiadamente. La teoría sobre echar a perder a un niño comenzó al principio de este siglo cuando los padres volcaron su crianza intuitiva a favor de los “expertos”; desafortunadamente, los intelectuales del cuidado infantil de entonces propugnaban el control y el desapego (por ejemplo, con fórmulas para el cuidado infantil), junto con leche infantil artificial producida científicamente – “fórmula” para alimentar bebés. Ellos creían que si tomabas mucho a tu bebé en brazos, lo alimentabas a demanda y respondías a sus llantos, estarías echando a perder y creando un bebé inseguro y dependiente. No había bases científicas para esta teoría, sólo miedos y opiniones injustificados. Nos gustaría poner la teoría de echar a perder niños en un estante – justamente para que se eche a perder para siempre.
La investigación finalmente ha probado lo que las madres ya venían sospechando hace tiempo: no puedes echar a perder a un niño mediante el apego. Echar a perder significa dejar algo solo, tal como poner comida en un estante y abandonarla ahí para que se pudra. El estilo de crianza con apego no significa sobreindulgencia ni dependencia inapropiada. El padre posesivo, o “madre helicóptero”, es aquel que impide que el niño haga lo que necesita hacer, debido a sus propias necesidades inseguras. Esto tiene un efecto perjudicial tanto en los niños como en los padres. El apego difiere de la dependencia prolongada. El apego amplía el desarrollo; la dependencia prolongada lo dificulta.
Fuente: AskDrSears.com
Traducción: Mamá Noche
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